Bahía Blanca: una -posible- ruta gastronómica emprendedora

Foto de @kseniachernaya

Tiempo de lectura: 5 minutos

 

La cuarentena generó decenas de emprendimientos gastronómicos en la ciudad. En esta nota te proponemos un recorrido para conocerlos y apoyarlos.

Empezá por la tierra. Siempre es bueno comenzar allí, en la huerta, donde nacen los alimentos más cuidados. @cocopé ofrece alimentos saludables junto a una oferta de plantines y asesoramiento personalizado para que cada quien pueda comenzar su huerta en casa. Los elementos para realizar esa huerta (macetas, semillas, herramientas) también se encuentran en Cocopé.

 

Con sus productos, al igual que con los de @liriosyazafran y @nutrivida, podemos armar un buen desayuno con ingredientes de calidad: cereales, dulces caseros y frutos secos, son algunas de las opciones. Ambos emprendimientos, además, ofrecen otros productos para explorar y jugar en la cocina, desde aceites de oliva hasta snacks fuera de lo habitual.

 

Si el mate de la media mañana exige una colación, una rodaja de pan de masa madre de @pana.deli puede resolver el tema, untado con algún dulce y acompañado del mate que cada uno prefiera. 

 

Hacia el mediodía, las opciones se multiplican por las redes, desde hamburguesas hasta viandas diarias variadas y pensadas para la oficina, el home office o lo que la fase del día permita: @gastroviandas@burguersvp y @toscana.viandas son algunos de los emprendedores que ofrecen opciones saladas variadas para toda la ciudad.

 

Pasadas las cuatro de la tarde, el alma en cuarentena nos empieza a pedir algo dulce, que nos afirme que todo va a estar bien. Dependiendo del día de la semana (no todos atienden todos los días), las alternativas son varias: los budines de @sweet_atticus, las tortas y alfajores de @Vainilla_pasteleria.artesanal o de @chispitas_bb.

 

A esa hora también podemos contar con opciones más específicas como @thecookieshopbb (solo cookies, es decir galletas grandes, mantecosas y riquísimas) y @LetsRollBB que se la juega por un producto tradicional para el paladar extranjero y novedoso para el nuestro: los rollos de canela, en una amplia y creciente variedad. En esa línea, de productos originales, @capirottes.bb se anima a una propuesta de cucuruchos rellenos.

 

Para los días de calor, la pileta, el césped y el regador pueden combinar muy bien con @entropiadrinks, una propuesta también monoproducto, de milk shakes de diversos sabores. 

 

Cuando empieza a caer el sol, el paladar pide salado. @picadaslacompañía te manda quesos, embutidos y snacks en un simpático cajón de madera reciclada, y @escorpiobr te prepara las clásicas y siempre prácticas tablas surtidas de picadas. Acá, nuevamente, @liriosyazafrán puede entrar en escena con mayonesas veganas y chips de tubérculos varios, a la vez que podemos sacar del freezer alguna rodaja de @pana.deli que hayamos conservado para el ocaso del día. Si apostamos por algo más contundente, @señoryseñorapapa pueden acercar papas y hamburguesas dignas de una cerveza bien helada.

 

La noche, en esta época, promete mucho: descanso, respiro del calor y encuentro con quienes la cuarentena nos permita. Las picadas pueden seguir presentes, pero también hay comida rápida en @dnburgers, empanadas y sandwich de miga en @empachate_bahia, opciones más exóticas como @paprikasaboresdelmundo y alternativas vegetarianas como @hola.pali. @tuttepizze, por su parte, ofrece unas riquísimas pizzas caseras a la piedra: probá cualquiera, no le vas a errar. 

 

Las pastas, claro, también existen: @bonapasta_bb y @mestiere.pastasamano ofrecen sorrentinos y otras variedades para un plato de domingo, o el día que cada uno quiera. 

 

Para el postre podemos retomar algo de lo que haya sobrado de la tarde o ver si @dolcipostresbb, @_indalecia_ok o @pintagula.bbca nos pueden ayudar. 

 

Esta nota tiene casi treinta emprendedores locales surgidos en medio de la pandemia (y, claro, no están todos). Por rebusque, por necesidad de sumar ingresos extra a la casa, por falta de alternativa o por abundancia de tiempo en cuarentena. Desde marzo de 2020, las iniciativas gastronómicas brotaron como semillas en tierra buena desde Harding Green hasta Maldonado, desde Cerri hasta Cabildo, desde Bosque Alto hasta White. Y más allá también. 

 

No hay un perfil definido: jóvenes cuyos días se achiclaron y necesitaban llenarlos, profesionales que aprovecharon a probar algo nuevo o familias que debían incrementar los ingresos que la cuarentena restringió. En cualquier caso, generó una movida que se presume positiva para la gastronomía local. No está todo dicho. El emprendedurismo tiene mil problemas y está lejos de ser la panacea que algunos quieren vender. Pero también presenta momentos gloriosos. 

 

Hay que ver, ahora, qué pasa con esta ruta. Cuántos tienen la voluntad de persistir y cuántos pasan de página. El mundo ideal invitaría a un camino de regularización y profesionalización, en el que los emprendedores trabajen en pos de construir una marca sólida y den sostenibilidad a la iniciativa. Necesitan soporte para crecer: el de sus círculos cercanos y seguidores, para bancar el proyecto (o sea, comprale a tu emprendedor amigo); el mutuo, entre ellos, para hacer red, aprender y compartir experiencias (¿competencia? ¿qué es eso?); el estatal para regularizar sin ahogar y el formativo, para ganar expertise.

 

Pasará la pandemia y algunos de estos treinta perdurarán. Para el resto habrá sido un momento, una distracción, un cable a tierra que probablemente salvó, o al menos ayudó a pasar un año muy complejo disfrutando del placer de la comida.

3 pensamientos en “Bahía Blanca: una -posible- ruta gastronómica emprendedora”

  1. Así es ! Soñando y avanzando en familia! No digo que no hay días difíciles pero sin dudas lo más difícil de todo fue animarse a emprender. Una vez superado, aseguro que todo es ganancia 🙌🏼☺️
    Gracias Die por mencionarnos @nutrivida.bahia

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