Una receta noble: los “sanguches” de Quinto Conde

Por Juan Peluffo.
Publicación: julio 8, 2026.

Tiempo de lectura: 7 minutos

Quiero tomarme una licencia para hablar sobre el producto estrella del lugar visitado. El “sánguche”, formalmente conocido como sándwich, acompaña generaciones y grupos etarios desde tiempos inmemoriales y su presencia destaca sin importar el contexto. En asados nocturnos, almuerzos playeros, entradas gourmet; la idea de encerrar alimentos entre dos panes marca en el sándwich su condición polifuncional.

Esta condición nuclea aquellos factores que lo hacen resaltar por encima del resto de preparaciones: su sencillez y nobleza. Es tan fácil prepararse un sándwich que cualquier tipo de pan vale y sus rellenos abarcan desde lo típico, como algún embutido y queso, hasta comidas que por sí solas bastan para saciar estómagos, como una milanesa. En esta característica radica también su nobleza: nunca falla.

Debemos retroceder unos cuantos años para comprender el nacimiento de Quinto Conde, más precisamente al siglo XVIII. En ese entonces, John Montagu era el cuarto conde de Sándwich, una ciudad ubicada al sureste de Inglaterra. La leyenda afirma que, por su adicción a los juegos de cartas, había descuidado su alimentación a niveles tales que sus criados, preocupados por su salud, idearon prepararle alimentos que pudiese comer sin jugar.

Utilizando dos rebanadas de pan para evitar que John manchase sus manos, entre ellos pusieron fiambres y carnes que devoraba mientras continuaba con sus partidas de cartas. Así, con la invención del “bocadillo” y casi 300 años después, en Bahía Blanca nació “Quinto Conde”, un homenaje al legado de Conde Montagu.

En Mitre 158 se establece la sanguchería con un lema base para sus recetas: “entre panes, todo es mucho más rico. Es unir a la comunidad sanguchera”, menciona Mariano, uno de los gestores del local. Nace como un espacio para los amantes del sanguche sin importar distinción de ningún tipo.

“En Bahía, detectamos esa necesidad, no encontrábamos algo parecido y queremos corrernos un poco de la hamburguesa, pizza, empanada”, comenta Francisco. Con un norte claro en cuanto a su producto, parten de una idea sencilla buscando destacar en los detalles que hacen a su armado para hacer un producto sobresaliente.

Su cocina a la vista permite ver cómo se prepara cada sanguche, “sumándole una experiencia nueva al consumidor bahiense que no había: ver el armado, cocinar todo acá”. Aquí también se explica la decisión de dejar en manos de un local gastronómico esta comida rápida.

Sus innovaciones, ubicación céntrica y comida de fácil ingesta forman una combinación perfecta para que el sándwich pueda ser comido “al paso”. Por supuesto que existe la posibilidad de sentarse en una de sus barras o mesas dentro del local, pero los productos “fueron pensados de forma tal que lo vayas comiendo incluso caminando sin que se te desarme”, agrega Mariano. El secreto está en la composición de los ingredientes.

El primero de ellos es el pan ya que, aunque tenga una gran similitud con la focaccia, resulta ser una schiacciata. Francisco describe que “es una receta distinta que se hace a mano. El pan era fundamental para corrernos del sándwich de focaccia que viene en auge”. De origen italiano y creada exclusivamente para sándwiches, es un pan más fino con menos miga dentro y sin condimentos en su parte superior, permitiendo que los flashes se los lleve el relleno.

Este último cumple una premisa indeclinable para Mariano: “calidad y cantidad no se negocian”. Sus salsas son preparaciones caseras y sus rellenos, muy abundantes. El objetivo es “no hacer un sánguche que puedas hacer en tu casa”. Agradeciendo a ambos entrevistados, tuve el privilegio de probar dos de sus preparaciones estrellas: “El Conde” y “La Apuesta”. Aun con sus diferencias lógicas por ser diferentes sándwiches, cumplen la máxima de Mariano en perfecta armonía.

El primero de ellos, “el sánguche de la casa”, posee mortadela con pistacho, queso stracciatella de cremosa textura, aceite de oliva extra virgen y salsa de pesto. Cuatro ingredientes que, compactados por un pan que se entrega caliente, amoldan el sanguche a una mordida limpia sin ser invasiva al probar y, incluso siendo “salsero”, como dice Mariano, no se desarma ni derrama nada al comerlo.

El segundo es “el que más se vende. Es la estrella de la casa”. Con jamón crudo en su medida justa, quesos parmesano y mozzarella, reducciones de aceto, aceite de oliva, tomates confitados y rúcula, se vale pensar que es imposible que quepa todo entre dos panes. Sin embargo, estos juegan un rol fundamental en permitir una mordida fácil, cremosa  y con un dejo agridulce tras el final del bocado.

Con ofertas clásicas como jamón cocido, crudo o salame y queso, más sus preparaciones “de la huerta” para vegetarianos, todos parten de una prueba incansable para conseguir el punto exacto de equilibrio en la preparación. La dedicación en la búsqueda explica por qué los defectos son imperceptibles y, gracias a la prueba y error, los “sánguches” resultan “un producto premium desde el pan hasta los componentes”, afirma Francisco.

Veinte años de amistad entre ellos, el sánguche como “compañero de vida” y un trabajo dedicado de semanas para conseguir el producto final, son las explicaciones íntimas que reciben los comensales a través de los “emparedados” generando que uno quiera volver. “Cada vez que sacamos un nuevo producto, los clientes regulares vienen a probarlo”, comentan ambos destacando la clave del movimiento de la zona y los vecinos del barrio que “nos adoran”.

La competencia gastronómica cercana no parece ser algo que asuste a Quinto Conde. “Tenemos padres que vienen a comer acá con sus hijos que se comieron un pancho en la esquina”, resalta Mariano apuntando a los públicos distintos, sin buscar pelear por la gente que circula por una zona transitada sabiendo que, “dándole una vuelta de tuerca”, pueden conseguir establecerse en conjunto a los demás espacios.

Quinto Conde busca hacer de una comida rápida una experiencia para niños, jóvenes, adultos, familias, grupos de amigos. Comer en el lugar, al pasar, caminando, en la plaza, en el trabajo. Para quienes quieren saciar su estómago con desespero, quienes desean solo la mitad y luego guardan, quienes quieren compartir. Amantes de la carne, lo clásico, vegetarianos.

Tal como la expansión del sándwich y siendo fieles a su producto insignia, Quinto Conde presenta opciones para quien deseé sumarse a esta comunidad que, después de muchos años, puede verse representada y de la mejor manera en el ámbito gastronómico.

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