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El 28 de mayo existe hace poco en el calendario gastronómico, pero ya tiene el peso de una fecha tradicional. El Día Internacional de la Hamburguesa no lo inventó Bahía, pero acá lo adoptamos con una velocidad inaudita: más de treinta locales de nuestra ciudad se sumaron a la movida este año. Sospechamos incluso que la cifra está más cerca de los cuarenta. En una ciudad que a veces tarda en entusiasmarse con lo nuevo, eso es casi una declaración de principios.
Desde El Pancito les consultamos a algunos de los que la vivieron desde adentro. Cinco locales y emprendimientos respondieron nuestra encuesta. Lo que nos contaron confirma lo que ya sospechamos cuando, ese jueves, publicamos las promos de cada emprendimiento: el 28 fue, para mucha gente, un día de hamburguesa. Sin culpa, con papas y promos.

La estética del exceso hecha cifra
Las ventas del día crecieron, en promedio, entre un 70 y un 100% respecto de un jueves regular entre los consultados. Uno registró casi un 470% de incremento. Otro despachó más de 700 unidades en el día. El conjunto sumó más de 1.900 hamburguesas solo entre quienes participaron de la encuesta.
Hacé la cuenta: si extrapolamos esas proporciones a los más de treinta (¿o cuarenta?) locales que se sumaron a la movida en Bahía, no sería descabellado preguntarse si ese día unos 12.000 bahienses eligieron una hamburguesa para cenar. Y sabemos que para un argentino la mila de la abuela es la mila de la abuela y jamás debatiremos su superioridad. Pero ¿quién se puede resistir a una buena burger?
Tiene lógica. Ya en nuestro Mundial de la Hamburguesa Bahiense escribimos que la cultura hamburguesera va por el lado del exceso: muchos ingredientes, salsas que chorrean, la estética de la abundancia. Y que ese exceso garpa, despierta ganas, convida, ensucia las manos y nadie se queja. El 28 de mayo fue eso mismo, en todos los barrios de la ciudad.
Said Assaf, dueño de Juicy’s Burger, lo describió con precisión: “fue un día hermoso, caótico y agotador.” Tres adjetivos para un solo día. Los tres, merecidos.
¿Fiesta o rutina?
Una de las preguntas que más nos interesaba era si estos locales participan de otros “Días de…” o si el de la hamburguesa es su única concesión al calendario gastronómico. La respuesta fue pareja: algunos se suman también al Día de la Milanesa, al del Cheeseburger, al de la Papa Frita, incluso al 29 con los ñoquis. Otros son más selectivos y reservan la energía para su plato estrella.
Francisco, de Salvaje, que ya sabe de varios de estos días, lo describió sin medias tintas, desde su local recientemente renovado: “lo vivimos como una fiesta, con mucha gente y con promos muy atractivas”.

En lo que casi todos coincidieron es en que sería bueno que Bahía tuviera su propio evento hamburguesero con identidad local. Las ideas fueron variadas (un encuentro de hamburgueserías, una feria con nombre propio, por ejemplo). Una respuesta fue tan concreta que merece mención especial: alguien ofreció poner el local y los baños si la ciudad armaba el evento en el Paseo de las Esculturas. Esperamos que no sea un amague nomás y que se animen en serio, porque la propuesta tiene todo para funcionar.
No es una idea tan descabellada. Bahía tiene la Fiesta del Cubanito y la celebra como si el mundo girara alrededor de esa golosina. ¿Por qué no podría tener también su fiesta hamburguesera? El producto ya está. Los cocineros, también. El Pancito, siempre dispuesto a acompañar y contarlo.
Ya Ya Bar, por su parte, encontró en el día algo que va más allá del pico de ventas: “se llenó de clientes nuevos y gente que sabe que va a volver”. Eso, en el fondo, es lo que vale, porque deja huella para que el negocio también crezca.
Oficio significa no rendirse
En cuanto a los días de mayor venta del año, las respuestas fueron diversas pero con puntos de encuentro: los fines de semana mandan, las vacaciones de invierno tienen su pico, los feriados —esos viernes o lunes que de repente convierten la cena en juntada con amigos— aparecen en más de una respuesta. Y el Día de la Hamburguesa, para varios, ya se instaló entre esas fechas.
Muz Burger lo sintetizó bien: “un hermoso y lindo caos. Pero todo salió increíble.” Nacho habla por Reina Burguesa —bicampeona del Mundial de la Hamburguesa de El Pancito—. Nos contó que estuvieron toda la semana preparándose, con stock y equipo reforzado. Y que en el momento más caliente de la noche, con el sistema caído, tuvieron que comandar con papel. “Pero todo salió excelente y fue espectacular”, dice.
Comandar con papel, sudar frente a la plancha y que salgan todos los pedidos. Bahía formó, en poco tiempo, hamburgueseros de verdad. Y este año, el 28 de mayo, se encargaron de demostrarlo.