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Locales y emprendedores

Oveja Negra

Publicado

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ūüďł Francisco Rodr√≠guez Grippo

Tiempo de lectura: 5 minutos

 

Queremos que nuestro sello sea el buen caf√©, dice contundente Mart√≠n Laggiad cuando elpancito.ar le pregunta sobre la propuesta de Oveja Negra. √Čl es chef, nacido en Viedma y formado gastron√≥micamente en Bah√≠a. Volvi√≥ a su ciudad natal para probar suerte con algunos emprendimientos, pero la vida lo trajo de vuelta a la ciudad del viento. En estos a√Īos aprend√≠ mucho: cuando sent√≠a que hab√≠a aprendido todo en un trabajo, cambiaba por otro desaf√≠o y as√≠ llegu√©, el 14 de enero de 2018, a abrir este local.

Oveja Negra se encuentra en pleno centro de la ciudad, en Moreno 13, a apenas unos pocos pasos de la plaza. El local es s√ļper simple y moderno, con pizarrones que anuncian las opciones del d√≠a, mesas altas de madera para quien quiera sentarse unos minutos a descansar o trabajar, y una barra amplia para pedir y conversar, por qu√© no, con Mart√≠n y su equipo. 

La propuesta, como enfatiz√≥ su due√Īo, es destacar por un buen caf√©, que hacen con granos de Cocamb√≥, un tostador local que los provee con distintas variedades y blends especiales hechos para la marca. La carta incluye variedades calientes y fr√≠as, que bien valen la prueba. Gracias a tener buena presencia en Google, nos han venido a visitar gente de Francia, Espa√Īa, Alemania‚Ķ personas que est√°n trabajando en la ciudad, leen que nuestro caf√© es rico y eligen venir todos los d√≠as a desayunar ac√°, cuenta orgulloso. 

La intenci√≥n de Oveja Negra es fomentar la costumbre del caf√© al paso. La zona y la clientela a la que apuntan son ideales para levantar un caf√© y pasearlo por la ciudad. Al p√ļblico local todav√≠a le falta tomar esa costumbre, tan cosmopolita pero, aclara Mart√≠n, es algo que se ve cada vez m√°s. Es por eso que al take away Mart√≠n le incorpor√≥ la propuesta de consumo en el sal√≥n, en unas tazas bell√≠simas, con una oveja estampada, que se gana todas las miradas en las historias de Instagram. Adem√°s del caf√©, ofrece jugos.

Desde la comida el caf√© ofrece pocas opciones, cuidando que sean de gran calidad y para satisfacer todos los momentos. As√≠, propone boller√≠a, sandwicher√≠a, ensaladas y especialidades dulces, elaborados por Mart√≠n o por emprendedores artesanales seleccionados por el mismo chef. Los waffles, en este punto, han sabido destacar por su calidad y sabor. 

La cuarentena lo descoloc√≥ ‚ÄĒa qui√©n no‚ÄĒ y Oveja Negra transit√≥ un a√Īo duro. Hoy se est√° rearmando, con la mirada puesta en crecer. Mart√≠n sue√Īa con convertir a la oveja en una franquicia, para que peque√Īos locales puedan ofrecer su propuesta de buen caf√© en toda la ciudad y m√°s all√° tambi√©n. Habr√° que esperar, probar y apoyar. Para m√°s adelante, el chef sigue levantando la apuesta y apunta a que Oveja Negra se independice de su supervisi√≥n, que siga creciendo y que √©l pueda instalar un restaurante. Pero para eso, todav√≠a, falta un tiempo. 

elpancito.ar ha recorrido ya varios locales de la ciudad en los cuales conversa con sus due√Īos para comprender su visi√≥n y sus aspiraciones. Mart√≠n, al igual que tantos m√°s, deja todo en este emprendimiento. Hace sus lecturas sobre la realidad local, se ilusiona con las nuevas propuestas que surgen, anhela que el consumidor banque lo novedoso y ayude a hacer crecer la gastronom√≠a bahiense. Desde este blog suscribimos a esas intenciones y reafirmamos la importancia del apoyo al peque√Īo local, ese que arranca todos los d√≠as para remarla y ofrecer lo mejor que tiene: su cocina y su caf√©.

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7 comentarios

1 comentario

  1. Gastón

    8 marzo, 2021 at 9:33 pm

    Felicitaciones Martín! Cada vez que voy a bahía es el cafecito obligado, muy bueno!

  2. Ramiro

    8 marzo, 2021 at 9:40 pm

    El mejor café de Bahía.

  3. Adriana

    8 marzo, 2021 at 9:41 pm

    El caf√©, realmente, es digno de probar!! La atenci√≥n es excelente por la buena onda con la que atienden. No s√© vayan de Bah√≠a Blanca sin pasar por Oveja Negra!!ūüėć

  4. Mirna

    8 marzo, 2021 at 9:48 pm

    Espectacular!!! Amor por su iced coffee ‚̧ԳŹ. A seguir as√≠!!! Y que venga todo lo mejor este nuevo a√Īo ūüėė

  5. Cece

    8 marzo, 2021 at 9:50 pm

    Hermoso lugar,excelente atención y el mejor café de bahía.

  6. Matías

    9 marzo, 2021 at 12:34 am

    Soy cliente habitual del lugar. Les deseo éxito total por que el esfuerzo y dedicación que le ponen día a día!

  7. Graciela

    9 marzo, 2021 at 11:08 am

    Exquisito café, excelente atención, razón por la cual cada vez que voy a Bahía Blanca paso por La Oveja Negra!!! Pruebenlo, no se lo pueden perder!!

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Emprendedores

Café X Favor

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Tiempo de lectura: 6 minutos

Desde chiquitos nos ense√Īan a compartir nuestros juguetes, en la escuela compartimos los √ļtiles, pero a medida que vamos creciendo, parece que esas situaciones donde es necesario compartir resultan cada vez menos, o eso es lo que creemos. Sin embargo siempre existe una prenda que qued√≥ chica, un mueble sin uso o un artefacto abandonado. En esta vor√°gine, en la que nos olvidamos de compartir, es que nace Caf√© x Favor.

La propuesta llega a la Plaza Rivadavia el primero de mayo de 2022 y se instala en un foodtruck sobre la calle San Mart√≠n. El carro no solo es disruptivo por estar dentro de la misma plaza, sino que tambi√©n incluye la posibilidad de compartir con el resto. ¬ŅC√≥mo? Al comprar en el carrito ten√©s la posibilidad de dejar un ‚Äúcaf√© pendiente‚ÄĚ

Dicho caf√© ser√° destinado a la gente en situaci√≥n de calle o de bajos recursos que cotidianamente asisten al carro para pedir algo caliente.  Si bien la iniciativa naci√≥ hace m√°s de un siglo en N√°poles, Italia, ac√° en Bah√≠a lleg√≥ hace poco, y la de Caf√© x Favor es la √ļnica vigente en este momento.

Lucas Sandoval, con 20 a√Īos y una vida llena de experiencias, es el encargado, junto con su novia Oriana, de llevar adelante esta iniciativa desde febrero de este a√Īo. Lucas hab√≠a comenzado a trabajar en noviembre del a√Īo pasado, cuando el carro ten√≠a otro propietario: ‚Äútomando mate con el due√Īo, me lo ofreci√≥‚ÄĚ, dice Lucas. √Čl estaba teniendo un gran desempe√Īo y su jefe estaba buscando nuevos horizontes. Si bien hubo muchas dudas, ya sabemos cu√°l fue su respuesta.¬†

‚ÄúDespu√©s de perder a mi mam√°, ya era el fondo‚ÄĚ, cuenta. Su madre falleci√≥ en enero, pero antes lo hab√≠a motivado a tomar el mando del emprendimiento y es por eso que decide rendirle honor aceptando la propuesta de su jefe. ‚ÄúAc√° en el centro es donde m√°s se mueve la plata‚ÄĚ, reflexiona Lucas, a la vez que le genera impotencia sentir que se hace poco por la gente que menos tiene. ‚ÄúMuchas veces, aunque no tengamos un caf√© pendiente, lo entregamos igual‚ÄĚ: Lucas dice que si un cliente deja un caf√© pendiente, los ayuda a amortizar los costos, pero si alguien se acerca a pedirle un caf√© y no puede pagarlo, igualmente se lo dar√°. ‚ÄúYo ve√≠a c√≥mo la gente entraba a pedir y los sacaban enseguida‚ÄĚ, cuenta sobre un trabajo que tuvo en otro tiempo. A ra√≠z de esta experiencia y de contar con una madre que le gustaba mucho ayudar, decide emprender su camino en este carrito con un perfil marcadamente solidario.

Si pasas por el foodtruck, no solo ten√©s la posibilidad de dejar un caf√© pendiente (important√≠simo, especialmente ahora que se vienen los d√≠as m√°s frescos), sino que ten√©s que probar el caramel macchiato con sus medialunas dulces, cl√°sicas pero buen√≠simas. Lucas cuenta que prefiere no sacar tanta ganancia de sus productos pero que sean de calidad y eso se refleja al momento de probar cualquiera de las opciones. El carrito est√° avanzando hacia la innovaci√≥n y pronto contar√° con un estante donde la gente podr√° dejar donaciones como ropa, alimentos no perecederos, entre otros, para que la gente que m√°s lo necesita pueda pasar y llev√°rselo. 

Muchas veces lo cotidiano nos excede y nos tapa; algunas otras simplemente nos olvidamos de nuestra situación, pero para eso existen este tipo de propuestas, donde podemos dejar un café pendiente o ese buzo que ya no te entra, los pantalones que no te gustaron o la remera que ya no usás. En cualquier caso, lo importante es que volvamos a ser como cuando eramos chiquitos y sigamos compartiendo.

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Emprendedores

El Rancho de Elcira

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Tiempo estimado de lectura: 10 minutos

¬ŅCu√°ntas historias entran en una sola vida? Pues debe ser una pregunta que ha desvelado a m√°s de un narrador y, en este caso, a un humilde narrador de historias gastron√≥micas. ¬ŅSe puede, en lo que dura una vida, nacer en Uruguay, casarse, migrar a Argentina, tener hijos, enviudar, volver a tierras charr√ļas, formarse como dise√Īadora de modas, levantar una gran empresa textil de m√°s de 80 empleados, fundirse en tiempos neoliberales, ser platera, volver a Argentina, tomarse un tiempo sab√°tico para, al fin, buscar ‚Äúel lugar donde pasar mi ancianidad‚ÄĚ? Parece que s√≠ se puede, si sos Elcira Colombo.

Elcira protagoniza toda la enumeraci√≥n que escribimos en esa pregunta eterna. Es una pregunta porque, en el fondo, la intriga es qu√© caracter√≠sticas tiene alguien que es capaz de todo eso. Qu√© niveles de esperanza, resiliencia, capacidad de trabajo y visi√≥n debe tener alguien que, a lo largo de m√°s de 60 a√Īos, llev√≥ adelante una vida con la intensidad que estamos a punto de conocer. ¬°Ah! Porque lo narrado hasta aqu√≠ es solo el pr√≥logo de lo que nos convoc√≥ a estas l√≠neas.

Estamos hablando de Elcira porque queremos contar la historia de El Rancho, un restaurante tipo bodeg√≥n que se encuentra a unos pocos kil√≥metros de Bah√≠a, en la localidad de Argerich. ‚ÄúEmpec√© cocinando para amigos en casa y me empezaron a insistir que abriera al p√ļblico‚ÄĚ, cuenta. Qu√© ser√≠a de nosotros sin esas felices insistencias de nuestros amigos. Esos que nos animan a dar un poquito m√°s, a animarnos al siguiente paso.

Su epifan√≠a gastron√≥mica le lleg√≥ una noche, mirando la salamandra de su casa. ‚ÄúHice un pan ‚ÄĒcuenta‚ÄĒ y lo puse en el piso de la salamandra. Y mientras lo iba viendo crecer, maravillada, se me gener√≥ algo interior dif√≠cil de explicar. Desde ah√≠, me enamor√© de la gastronom√≠a‚ÄĚ. M√°s de un lector podr√° sentirse identificado con esa sensaci√≥n √ļnica de ver crecer un pan mientras se hornea. En el caso de Elcira, esa sensaci√≥n la atraves√≥ y la trajo hasta aqu√≠, hasta este espacio ‚Äúque est√° en el medio de la nada, dig√°moslo‚ÄĚ, y que fue construido como si fuera el vivo reflejo de todo lo que ella es.

La construcci√≥n, por ejemplo, est√° premiada por el Banco Interamericano de Desarrollo. Porque es una construcci√≥n sustentable, hecha en base a una t√©cnica que Elcira aprendi√≥ en un taller que dieron en Algarrobo, basada en fardos de pasturas. A la propuesta de El Rancho se le sum√≥, recientemente, un hostel que Elcira bautiz√≥ el ‚Äúdormisiesta‚ÄĚ. ‚ÄúEs que los clientes, cuando terminaban de comer, me ped√≠an un espacio para dormir la siesta. Entonces convert√≠ ese lugar, que era mi viejo sal√≥n de venta de tejidos, en un hostel que ya este verano tuvo much√≠simo movimiento‚ÄĚ.

Pero volvamos a la cocina. ‚ÄúYo le debo mucho a los motoqueros de la zona‚ÄĚ, dice Elcira. Es que hubo un tiempo en el que, luego de la insistencia de muchos vecinos (intendente incluido), Elcira habilit√≥ el restaurante. Habilit√≥, pero no abri√≥. ‚ÄúEstuve como un a√Īo sin abrir, no me animaba‚ÄĚ. Cuando finalmente se anim√≥, ‚Äúestuve un mes caminando sola por las paredes; solo hac√≠a engordar a mi perro‚ÄĚ. Los peores miedos se hac√≠an realidad: hab√≠a preparado el lugar, se hab√≠a animado y hab√≠a abierto, para que nadie entrara a comer. ‚ÄúPero un d√≠a lleg√≥ un motoquero de Bah√≠a y me dijo que necesitaba un lugar para que almuercen 60 personas‚ÄĚ. Organizaron el evento, fue todo un √©xito y, en sus propias palabras, ‚Äúdesde ese d√≠a no par√© m√°s‚ÄĚ.

Hoy El Rancho abre de jueves a domingo, al mediod√≠a. Recomiendan reservar, aunque si est√°s en ruta y lleg√°s a almorzar, seguramente har√°n lo imposible por atenderte. ‚ÄúEl plato que siempre debo tener son los √Īoquis rellenos de jam√≥n y queso‚ÄĚ. Cuenta que esto se debe a la cantidad de visualizaciones que tiene en Maps la foto que un comensal subi√≥ una vez que los prob√≥: ‚Äúyo te voy a hacer famosa‚ÄĚ, le asegur√≥. Pero adem√°s de los √Īoquis, Elcira ofrece siempre su tapa de asado braseada (‚Äúque aprend√≠ a hacer viajando por la m√≠tica Ruta 66 de Estados Unidos‚ÄĚ), pamplona (un plato uruguayo de carne rellena), ravioles de verdura, tallarines a la manteca trufada y opciones de cordero, entre otros. Es que El Rancho no se maneja con carta: ‚Äúac√° ten√©s que confiar‚ÄĚ, dice Elcira. Y vaya que vale la pena confiar.

Cuando fuimos con elpancito, y luego de conocer la historia del lugar, comenzamos a probar. Hay que destacar que todo lo que probamos es casero, desde el pan hasta la √ļltima cucharada de postre. Para empezar, nos trajeron dos entradas que estaban buen√≠simas: unas empanaditas agridulces con salsa de choclo y unas bruschettas con jam√≥n crudo. De platos, como √©ramos tres, pedimos la pamplona, la tapa de asado y el cordero al vino blanco. Todo estaba exquisito. Sin dudas, la tapa es la opci√≥n indispensable si es que acaso pens√°s ir una √ļnica vez (spoiler: vas a querer ir muchas m√°s veces). Para el momento de pedir los postres ya hab√≠amos entendido por qu√© la gente le pidi√≥ un lugar para dormir la siesta, pero igual nos animamos: si algo no puede fallar en un bodeg√≥n es el flan, y el de Elcira es excelente. Con crema y dulce, como corresponde, corona el almuerzo al mejor nivel. Tambi√©n probamos la crema catalana y nos qued√≥ pendiente ‚ÄĒpues no consigui√≥ materia prima a la altura de sus exigencias‚ÄĒ la pera al caf√©, que volveremos a probar en otra ocasi√≥n.

El ambiente, familiar y campestre, genera un microclima de bienestar y cari√Īo que pocos sitios de comida pueden ostentar. Elcira se va acercando a cada mesa a conversar y a saber c√≥mo va todo. A la mayor√≠a de los comensales los conoce, son del pueblo o fueron espec√≠ficamente hasta all√≠ en reiteradas oportunidades. El caf√©, en El Rancho, se lo sirve cada uno de una mesita central que tiene todos los elementos necesarios para cerrar el almuerzo.

Elcira reconoce que El Rancho le quita el sue√Īo: ‚Äútodav√≠a no creo que me salga buena la comida; yo no duermo, de noche cocino en mi cabeza. Sue√Īo con que se me quema la comida, con que llega gente y no tengo suficiente‚Ķ no paro‚ÄĚ. Esta obsesi√≥n, que ya hemos visto en otros cocineros que hemos entrevistado en elpancito, parece ser parte del secreto (y quiz√°s un poco la maldici√≥n) de todos aquellos que buscan y logran la excelencia en lo que hacen. ‚ÄúEs que es cosa seria darte de comer‚ÄĚ, dice Elcira. Y eso es lo que ella hizo: nos dio de comer. Sin chamuyo, sin mandar fruta, sin meter empanadas en frascos: nos dio de comer rico, abundante y casero. ‚ÄúYo los quiero agasajar. Si vinieron hasta ac√°, si viajaron desde Bah√≠a, desde R√≠o Colorado o desde ac√° mismo, pero eligieron venir hasta ac√°, lo m√≠nimo que puedo hacer es agasajarte, agradecerte‚ÄĚ, remata. Y en estos tiempos, en los que en m√°s de un lugar parece que te est√°n haciendo el favor de atenderte, esa actitud de Elcira se destaca y mucho.

Dec√≠amos al principio que la historia de El Rancho y su due√Īa, Elcira Colombo, es larga y ardua. ‚ÄúTuve momentos muy dif√≠ciles. Compr√© (terreno) ac√° porque no pod√≠a comprar en otro lado. Trabaj√© mucho para volver a levantarme, juntaba puertas y ventanas con mi Duna viejo para poder ir haciendo mi propio lugar ac√°‚ÄĚ, cuenta orgullosa y sin romantizar aquello de las mil vidas. ‚ÄúPero ac√° encontr√© la paz. Necesitaba vivir tranquila‚ÄĚ.

Esa paz, esa tranquilidad mental, la pudo transformar en energ√≠a que crea cosas buenas. El Rancho es un gran ejemplo, pero no el √ļnico. Elcira tambi√©n es una de las fundadoras de la Fiesta Provincial del Bud√≠n Artesanal, que naci√≥ gracias a una receta familiar que ella recrea en el restaurante. Esa Fiesta, a la que en la √ļltima edici√≥n asistieron m√°s de 5000 personas, tendr√° su versi√≥n 2024 en octubre, y obviamente con elpancito estaremos all√≠ para contar todo lo que se genere.

Elcira es de esas personas que tienen que existir. Esos ejes alrededor de los cuales se configuran cosas no solo positivas, sino adem√°s multiplicadoras. La vida le ha dado sabidur√≠a que, sin dudas, ha sabido capitalizar. El Rancho, como reflejo de su vida, es para todos sus comensales un b√°lsamo que bien vale la prueba. 

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Emprendedores

Suriana: Comida √°rabe

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Tiempo estimado de lectura: 6 minutos

La escena es recurrente: sal√≠s de trabajar, de haber hecho ejercicio o de cualquier otro plan que hace que llegues tarde y cansado a tu casa. Habitualmente, eso lleva a no tener ganas de cocinar y esto ocurre m√°s de una vez a la semana. En esos momentos aparecen las rotiser√≠as o restaurantes que te solucionan el problema. Pero claro, a veces uno no quiere una tortilla de papas o un plato de fideos‚Ķ quer√©s probar algo nuevo. Y ah√≠ es donde aparece, como opci√≥n muy viable, Suriana. Un local de comida √°rabe, que con menos de un a√Īo en la ciudad ya est√° dando que hablar.

Suriana abri√≥ el 24 de enero del 2023 y se ubica en Per√ļ 29 . El lugar es c√°lido,¬† con dos vitrinas a los costados y un mostrador en el medio. De un lado vas a encontrar lo salado y del otro, las propuestas dulces. En ambos lados, tu atenci√≥n va a ser captada por formas en los alimentos que nunca viste y nombres dif√≠ciles de pronunciar, como kepi, baklawa, warak enab, y si bien te pod√©s equivocar con el nombre, ellos no fallan. El men√ļ se compone enteramente de comida √°rabe, dentro de las cuales tiene propuestas veganas y vegetarianas.

Haikel Halak, con tan solo 23 a√Īos, es quien lleva adelante esta propuesta innovadora. Haikel naci√≥ en Siria, pero la situaci√≥n all√° es muy complicada debido al largo conflicto b√©lico que azota al pa√≠s desde 2010. Esto llev√≥ a que √©l, junto con su familia, decidiera irse de su pa√≠s. Lo cierto es que no era Argentina su primera opci√≥n. Probaron con Espa√Īa, Italia, Portugal, pero finalmente nuestro pa√≠s fue el √ļnico que los recibi√≥  ‚Äúme hicieron como 15 entrevistas, con psic√≥logos y traductores‚ÄĚ, cuenta. Lleg√≥ a Buenos Aires y al tiempo se fue a C√≥rdoba, donde unos conocidos lo alojaron. Pero tuvo que irse y, como ‚Äúla se√Īora que me ayud√≥  a venir a la Argentina, vive ac√° en Bah√≠a Blanca‚ÄĚ, termin√≥ en nuestros pagos.

Cuando ya estaba instalado en la ciudad y mientras estudiaba Administraci√≥n Financiera, Haikel busc√≥ la forma de generar ingresos: ‚Äútrabaj√© en la Sociedad Cultural Sirio Argentina, cortando pasto, en el Mc Donald¬īs y antes del local cocinaba en mi casa‚ÄĚ, dice. Se meti√≥ en la gran cadena de comidas r√°pidas porque quer√≠a ‚Äúver c√≥mo se manejaba el mejor restaurante de Argentina‚ÄĚ.

La idea de abrir un restaurante de comida √°rabe se le hab√≠a ocurrido hace mucho tiempo, y hasta incluso ten√≠a el capital para hacerlo: ‚Äúcuando mi viejo vendi√≥ todo all√°, vino con recursos para hacer la inversi√≥n‚ÄĚ. Pero hab√≠a un problema: ‚Äú¬Ņc√≥mo vamos a abrir un local si ni siquiera hablamos espa√Īol?‚ÄĚ. Las diversas experiencias laborales, el estudio y el caminar por la calle hicieron que Haikel aprendiera espa√Īol. Pero ahora que ten√≠a el idioma, el tiempo hab√≠a pasado y la familia hab√≠a utilizado el dinero para subsistir en el d√≠a a d√≠a.

‚ÄúPara abrir tu propio restaurante hacen falta tres cosas‚ÄĚ, asegura Haikel: ‚Äúplata, organizaci√≥n y trabajo‚ÄĚ. En ese momento, √©l estaba trabajando en un local de comidas r√°pidas, por lo que ya ten√≠a un punto a favor: conoc√≠a el trabajo. Entonces solo quedaba la organizaci√≥n y el dinero. Luego de organizarse, contact√≥ a un par de amigos que viven afuera para pedirles financiaci√≥n y pudo dar forma a su proyecto.

Se le ocurri√≥ abrir un local de comida √°rabe por la escasez de esta propuesta en la ciudad: ‚Äúuna comida nueva en el mercado va a traer muchas ventas‚ÄĚ, pens√≥. No se equivocaba. A solo un mes y medio de abrir, pudo devolver toda la inversi√≥n que hab√≠a pedido prestada. Y es que Suriana ofrece la t√≠pica comida √°rabe que destaca en sus fuertes sabores, las salsas que acompa√Īan siempre con frescura y un dulzor sin igual que pinta el paladar con s√≥lo un mordisco. ‚ÄúEmpec√© a traer los condimentos de Turqu√≠a‚ÄĚ, cuenta Haikel haciendo alusi√≥n a que esa es la manera de distinguirse del resto de las propuestas. Junto con el pan, son los elementos esenciales para abrir su cocina. La comida √°rabe se destaca por sus condimentos y su intenso sabor: ‚Äúlos condimentos de ac√° son distintos, tienen el mismo nombre pero diferente sabor‚ÄĚ. Si bien no consume mucha comida √°rabe porque ya est√° cansado (y s√≠, en casa de herrero‚Ķ), dice que cuando lo hace, se transporta a su pa√≠s natal: ‚Äúuy, este olor, me acuerdo cuando ven√≠a de la escuela‚Ķ‚ÄĚ.

Haikel nos recomienda tres cosas que hay que probar s√≠ o s√≠ en Suriana: fatay (una especie de empanada √°rabe), hojas de parras (los famosos ni√Īos envueltos) y kebkubi, hecho con masa de trigo burgol y relleno de carne. Definitivamente, son sabores nuevos que no se van a arrepentir de haber probado. Si prefer√≠s lo dulce, tambi√©n ten√©s varias opciones, entre las que nosotros te recomendamos el baklawa, que es una masa filo rellena de crema de leche con pistachos.

Haikel y su familia cargan una historia muy emotiva, que los motiva para sacar adelante su restaurante. Innovando con propuestas gastronómicas y recibiéndote de manera amigable, logran llenar tu estómago y tu corazón. Tienen en mente la posibilidad de abrir una nueva sucursal, pero tiempo al tiempo. Mientras tanto, nosotros seguiremos pasando para salvar nuestras comidas o, simplemente, para darnos un gusto.

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