Nuestra selección panadera en las sierras

Por Diego García.
Publicación: enero 16, 2021.

Una nota cortita y al pie, para el visitante de Sierra de la Ventana que necesita encontrar la mejor factura para el desayuno y el mejor acompañante de los mates de la tarde.

Tiempo de lectura: 4 minutos

 

Aclaramos, de antemano, que los panificados de Sierra son en general muy buenos. Hay quien dice que es por la calidad del agua de la zona; sin dudas también debe ser porque hay manos maestras que saben lo que hacen. En general son negocios chicos, cálidos, con elaboración artesanal. Es difícil errarle y llevarse una mala experiencia de una panadería de la zona. Acá, humildemente, elegimos lo que más nos gustó en la recorrida de enero.

Facturas: Cumelén (Av. San Martín 135), sin dudas. Son suaves, tiernas y esponjosas. Tienen algunas variedades poco habituales —como vigilantes rellenos de dulce de batata— y la santiagueña es un poema. Aclaramos, sin ánimo de abrir grietas, que en la zona a las facturas con azúcar negra las llamamos carasucias —como corresponde—, y no tortitas negras.

Medialunas saladas: ok, son facturas, pero en general están en otra bandeja, muchas veces fuera del exhibidor de sus compañeras dulces. Nuestra elección, en este caso, es Délices (Av. San Martín 111). Que justo al lado, en el Rey del Jamón, se pueda comprar bondiola y queso para rellenarlas, es una feliz coincidencia. 

Sacramentos de jamón y queso. Nos ponemos cada vez más específicos y le damos el voto a Don José  (Av. Roca 9). Es una panadería relativamente nueva y está encontrando el camino. Está dentro de las instalaciones del Grand Hotel Sierra de la Ventana; no invita especialmente a entrar, evidentemente todavía la están acomodando, pero la cartelería de la calle no deja lugar a dudas. Los sacramentos son sublimes. Hacen la versión chica (tamaño factura) y la versión grande que vale, al menos, por dos de los otros. Tostarlos al llegar a la cabaña mejora la experiencia aún más, aunque fríos se defienden muy bien. Un secreto: si llegás el martes, que descansa la atención al público, preguntá en el bar del hotel, que probablemente tengan. 

Bizcochos (de grasa, manteca y cuernitos): esta elección costó. Hace unos años, esta panadería se hubiera llevado el primer puesto en prácticamente todos los productos. El Nono Frati es de las más tradicionales de la localidad y, en la opinión de este blog, sus bizcochitos siguen siendo los mejores. Del horneado del día depende que los cuernitos gusten más o menos (es cierto, a veces se les secan un poco), pero siempre es mejor, por las dudas, pedir que te mezclen de los tres. Si sobran para el día siguiente, podés ponerles un poco de queso al medio y tostarlos. Resucitan como un campeón.  

Al pan lo podemos buscar, sin mayores preocupaciones, en cualquiera de los comercios. En general, como dijimos, es muy bueno. Todas estas panaderías hacen decenas de productos y cada quien sabrá sumar, a esta selección, sus propias opciones. Una sola advertencia: vayan temprano. Hornean una vez al día y en general agotan los productos para mitad de la tarde. Si además llueve o hace frío, la velocidad de venta aumenta considerablemente. 

Sierra de la Ventana tiene más panaderías, casas de churros y otros lugares de especialidad para garantizar que la estancia en la comarca sea satisfactoria y acompañe todos los climas. Recorrer las diversas opciones, degustar y elegir, es un lindo desafío para cada visitante. Porque sobre gustos, como sabemos, no hay nada escrito.

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Las mermeladas tienen una magia especial. Probablemente tenga que ver con el tiempo que hay que dedicarles para prepararlas. Es una técnica simple y también son simples los ingredientes. Pero requieren tiempo. Y una vez alguien dijo que cocinar es amar, porque cuando cocinamos brindamos lo más preciado que tenemos: nuestro tiempo. Será por eso, entonces, que las mermeladas son una buena simbolización del amor puesto en la cocina. 

“Le dije a mi abuela Carmela que hiciéramos mermeladas para vender en alguna feria”, cuenta Agostina Grioli, la capitana de esta fábrica de mermeladas. Desde el barrio San Martín ha sabido gestar un espacio en donde se producen productos de calidad, sin perder la calidez y el legado familiar. “La primera feria a la que fuimos fue a la Fiesta del Camarón y el Langostino en 2019”. A partir de ahí, se animaron a salir a ofrecer sus productos en distintas ferias y también por vías virtuales.

“Fue atreverme a salir de mi lugar de comodidad, de la carrera que estaba estudiando y del trabajo que tenía”, reconoce Agostina. “Una vez, en un evento, me crucé con un profesor y justamente me dijo eso: ‘te felicito porque te animaste a salir de tu espacio de confort’. Lo que no imaginé es que tendría tanto impacto; hoy Artesanales Carmela es como un hijo para mí”, cuenta.

El lugar de producción es impecable. Si bien originalmente estaba pensado para un proyecto inmobiliario de su familia, la pandemia nos hizo de todo y, entre esas cosas, movilizó sueños y proyectos por doquier, quizás para darle un nuevo sentido a la vida. El proyecto inmobiliario mutó, entonces, en esta fábrica equipada con tolvas de cocción y envasado, cámaras de frío, máquinas etiquetadoras y todo lo necesario para hacer los productos de la marca. 

La marca, desde lo visual, es un regalo que les hizo Daniel Volpe, el histórico productor teatral de nuestra ciudad. Sabiéndolo, uno ve la marca y entiende la espectacularidad que encierra: “para mí lo que nos hizo fue mucho más que una etiqueta, él condensó la identidad de lo que yo quería representar”, dice Agos.  

Hoy Artesanales Carmela produce unos 450 frascos de mermelada por día. La carta incluye más de quince variedades, en la línea clásica, premium y chocolove que, como sospechará el lector, incluye un toque de chocolate exquisito. Además, están elaborando algunas variedades en su versión con stevia. “La materia prima no se negocia. La fruta es real y el azúcar es orgánico. Nos gusta jugar con la combinación de sabores para lograr variedades originales”, suma Agos. La estrella, reconoce, es la de frutilla y frambuesa. Por su parte, recomienda especialmente la de frutilla con chocolate amargo, “muy aclamada por los clientes” y la de blend de berries. Entre las curiosidades, vale la prueba la versión de tomates cherry con azúcar integral, “ideal para acompañar una picada”, dicen desde su Instagram.  

Hemos visto, en otras notas de elpancito, personalidades como la de Agostina: emprendedora, detallista, responsable, fiel a su sueño. Parece ser el secreto, el patrón que se repite en aquellas personas que logran, pese a las muchas dificultades que puede tener un camino emprendedor, sobreponerse y avanzar. Avanzar, porque siempre hay más en estas mentes: Agostina ya está lanzando su línea de alfajores y quiere probar también elaborar su propio dulce de leche. Tiempo al tiempo, paso a paso. ¿El sueño? Que un frasco de Artesanales Carmela llegue a Italia, la tierra de la abuela en cuyo honor se nombra esta iniciativa. Habiendo conocido a Agos, no nos cabe duda: ese día llegará pronto.

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