Por Diego García.
Publicación: marzo 22, 2022.

Tiempo de lectura: 7 minutos

Juan Martín Skolak es, en la escena local, uno de los emprendedores que más se está moviendo para que el café de especialidad tenga un lugar preponderante en la ciudad. No es el único, claro que no, pero desde Coffee Tiger Co. Juan está logrando, en sus propias palabras, dar al café el lugar que se merece. Su vínculo con el café nace en Italia, mientras estudiaba su carrera universitaria. Tanto le gustó esta bebida que, al volver al país y a su ciudad, comenzó a involucrarse en este apasionante mundo. 

En 2018, finalmente, participó de Viví Sabores, la primera feria que vio llegar a Cofee Tiger. En 2019, y aprovechando el impulso de la FISA, concretó la apertura de su primer local, en Gorriti 365. Hace medio año, por si fuera poco, inauguró una hermosa sucursal en Sarmiento 550.   

El emprendimiento es profundo. Tiene complejidad y matices, tal como el producto principal que vende: el café es profundo, tiene complejidad y matices. Por eso Juan dedica gran parte de su tiempo a la charla con el cliente: tenemos un consumidor que fue muchos años estafado por marcas de café que ofrecían un producto de bajísima calidad, torrado y sin cuidados, afirma. Se refiere al mercado argentino en general, en donde la preponderancia la tuvieron marcas tradicionales vendiendo un producto que además termina resultando caro, dice Juan. 

Todo eso cambió, a nivel mundial, cuando comenzó lo que se conoce como la tercera ola del café. El propio blog de Coffee Tiger explica este fenómeno en profundidad en este artículo, y da cuenta de que los principales aspectos que influyen en esta nueva etapa es de doble o triple juego: por un lado, consumidores que cada vez se animan más y exigen mejores cafés para beber. Por otro lado, una evolución en la selección que hacen los tostaderos de los granos, junto con nuevas formas de preparar el café. Y, más atrás, tecnología aplicada a la producción propia del café, controlando variables y buscando diferentes matices en los granos. Esta combinación genera un combo con fuerza suficiente para que la tercera ola brille y llegue a todos lados. 

Hoy Juan trabaja codo a codo con un tostador para el desarrollo de los cafés. El proceso, luego de la importación (Argentina no produce café, por sus características climáticas) del grano verde, sigue por encontrar el nivel de tueste ideal para cada uno. Ahí entra en juego lo que se conoce como “curva de tueste”, que dará, en definitiva, el sabor final al café. Luego de varias pruebas, están en condiciones de definir las características de sabor de ese café y también las sugerencias para su elaboración (prensa, express, moka, filtro, cápsulas, etc.). Claro, el impacto es fuerte para quien Juan caracteriza como el cliente promedio del principio del emprendimiento: la mayoría nos decía que no sabía que existía más de un café.

En ese sentido, Juan explica: sirve compararlo con el vino, que por ahí en Argentina se entiende más. En el café también hay varietales, distintas zonas que dan distintos granos, distintos procesos que dan distintos cafés. La misma lógica, aplicada a otro universo. Hoy Coffee Tiger Co. ofrece una veintena de cafés propios y una cantidad similar de cafés de otras marcas. Realmente, como el propio dueño dice, es como un free shop para el cafetero. La intención final es dar lugar a la mayor cantidad posible de marcas de café de especialidad. 

La última incorporación de la etiqueta Coffee Tiger es el Perú Orgánico, disponible desde hace apenas unos quince días. Es un café bastante particular y polivalente, porque se da muy bien en expresso, con ciertas notas de acidez, pero en prensa se da dulce, cuenta Juan. elpancito.ar tuvo la ocasión de probarlo y constatar la calidad y buen sabor de este café, ideal para agasajar amigos en casa. 

Se puede tomar café —bueno y diferente cada vez— todos los días de tu vida, afirma Juan. Para eso, anima al cafetero a que juegue: tratamos de dar mucha información para empoderarlos, dice, y complementa con la Bitácora del Café, una libreta que ofrece Coffee Tiger para que cada quien pueda llevar sus propias notas, registrar cuánto café usó, con qué método, cuánto duró la extracción y mucho más, de manera tal de ir teniendo la propias recetas. 

Sueña, Juan, con que Coffee Tiger sea un lugar de encuentro. Que crezca y tenga perfil regional, y que además cada vez más sea el lugar donde los cafés de especialidad encuentren una caja de resonancia, para impulsarlos y hacerlos conocidos. 

Coffee Tiger Co. es café y también es un conjunto de otros productos cuyo factor común es la calidad. La última incorporación son vinos orgánicos pero también hay tés, chocolates y otros productos que merecen la prueba. Para acompañar hay opciones de panadería especialmente seleccionada. En ese exhibidor se puede apreciar una curiosidad: cookies de matcha, un producto exclusivo del local y prácticamente único en el país. 

Un párrafo aparte merece el tostador hogareño Fireworks, que Juan diseñó y desarrolló. Se trata de una pieza de hierro con visor de vidrio, bandeja de acero inoxidable y manijas de madera, ideal para que el cafetero tueste sus granos en la hornalla del hogar. La caja de madera en la que viene todo empacado da al producto una terminación irresistible. En Coffee Tiger se ofrecen tres variedades de grano verde para tostar y el kit viene con instrucciones y sugerencias para el tueste. 

La charla con Juan termina con la sensación de que habrá segundas y terceras partes por venir. El deseo es que cada lector pueda continuar esta charla por su propia cuenta, visitando Coffee Tiger en cualquiera de sus dos sucursales y dedicando un buen tiempo a compartir la pasión por esta bebida. 

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Por Diego García.
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Tiempo de lectura: 5 minutos

Cuando entramos a Maldonado 472 lo primero que sentimos fue la inmensidad de la posibilidad. Un salón compartido, alto, con eco de barrio y de fábrica chica a la vez, como si el lugar ya estuviera listo para llenarse de pan. Desde arriba, donde Martín Durán tiene los hornos, el movimiento se escucha distinto: no es ruido, es pulso, un corazón de fermentación que baja por la escalera y se mezcla con el aroma del piso de abajo.

Cuadra Pandemonium nació mucho antes de que la palabra masa madre se volviera etiqueta de moda. Martín venía del mundo de la panadería tradicional, de esos mostradores donde se repiten gestos sin preguntas y a veces se obedecen aditivos con la lógica de la tapita de más o de menos. En 2018 empezó a ensayar otra ruta: producir ciabattas y panes de molde para CLA, mientras en su casa desarrollaba sus propias masas. El proyecto propio crecía en el tintero del horno doméstico, a ritmo lento.

El verdadero despegue llegó con un cliente inesperado que pidió comprarle panes por fuera del circuito original. Ese pedido fue como un levado invisible: de golpe el pan dejó de ser solo insumo y se transformó en producto con firma. Con el tiempo se sumaron cafés y restaurantes de la ciudad, y en 2022 Martín decidió largarse de lleno, invertir en un segundo horno y volver a las ferias para que la gente probara el resultado de procesos de 24 y 48 horas. Pandemonium se volvió cuadra.

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También conviven desafíos. Martín reconoce que el marketing es su próximo examen, que las redes le cuestan y que no quiere estar tan solo para comunicar lo que hace. Nosotros creemos que el pan tiene una ventaja antigua: fue el primer contenido viral de la humanidad. Si logra traducir a lenguaje digital la reforma del espacio y la honestidad de su horno, Pandemonium puede convertirse en una vidriera permanente de masa madre y laminados para toda la zona.

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