La Yunta

Que el barrio se llene de pan.

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Qué lindo es entrar a un lugar y sentir que te trasladás a otro tiempo. El local de 12 de Octubre 336 lo habita La Yunta, un obrador especializado en pan, dice Marcos Gregorio quien, junto con Franco Meoli, abrieron este espacio hace un año. Nos gusta la estética de época y también lo que eso implica: otro ritmo, más relajado, otra propuesta, dice. Por eso nos gustó encontrar este local y, desde acá, abrir las puertas al público.

La Yunta es una panadería, pero diferente a las que uno imagina generalmente cuando piensa en el concepto. En la vidriera, debajo del nombre, dice “proveeduría”. Es que, a futuro, sueñan con incorporar conservas, ahumados, salsas, pastas y quesos, entre otros productos de emprendedores amigos. 

En lo que es pan, trabajan con tres variedades de masas (de harina blanca, integral y brioche) que son los puntos de partida para una carta que merece su lectura mate en mano. Hay panes de corteza ligera y de corteza rústica. Entre los primeros, Marcos y Fran ofrecen barras tradicionales, baguetines y los clásicos felipes. Además, tienen panes de hamburguesa de diversas variedades y tamaños, pan de molde y otros para crear unos ricos sándwiches. Los rústicos, por su parte, los hacen a partir de masa madre o de poolish, según la variedad. 

El mundo de la panadería es inmenso, acota Fran, a la vez que van preparando todo para comenzar con la producción del día. La Yunta abre de martes a sábado de 9 a 17. En el obrador se amasa a la mañana, se hornea al mediodía y se entrega por la tarde, dicen en su perfil de Instagram. Ese es el ritmo, la cadencia de La Yunta. La producción oscila entre los 40 y 70 kilos, dependiendo del día. No todo se vende ahí, ya que proveen —desde hace más de cuatro años— de panes a distintos locales, como Nórdico (Ing. White), Wirkonnen, Patio Portugal, Rústico y Magic Burger, entre otros. Recomiendan encargar con un día de anticipación, especialmente si se necesita algún pan en particular. Pero, si pasan por la puerta, no dejen de preguntar si hay alguna opción para llevar.

elpancito.ar tuvo el gusto de probar las barras, el pan de molde y el de hamburguesas. El primero, especialmente, con un buen jamón crudo y queso, salva cualquier tardecita que necesite ser rescatada. Los otros dos destacan por su suavidad y el sabor profundo de un pan que se hizo con todo el tiempo que necesitó. La producción es diaria, decíamos, y artesanal. No tienen conservantes por lo que hay que consumirlos frescos como salen o guardarlos en el freezer porcionados para ir disfrutándolo con el correr de los días. 

Fran y Marcos, junto a otro Fran (que es Francisco Bróndolo), trabajan a seis manos para mezclar y amasar los pedidos del día, y dejar producción disponible para quien pase por la calle y se tiente con uno de los aromas más irresistibles de la gastronomía.

El pan enamora, dice Marcos, quien cuenta que, además de la proveeduría, quieren que La Yunta tenga sandwichería con opciones para la tarde/noche. Hacia ahí van, con eso sueñan, a la vez que se ilusionan con una gastronomía local que se anime a apostar por lo diferente. Que cada cocinero apueste a lo que cree de verdad, dice. Desde ahí, desde esa originalidad e impronta que cada quien pueda darle, la cocina bahiense tiene muchas y buenas posibilidades de crecer. 

Nos vamos de La Yunta completando la escena que propone el obrador: los panes, cubiertos aún con harina, se envuelven en un papel madera que completa y complementa perfecto la calidez de la charla que acaba de terminar. La promesa es de volver, para ver cómo avanza el emprendimiento y si, efectivamente, La Yunta va llenando al barrio de pan. 

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