Pato Amantini, Amasando la pasta del barrio

Por Diego García.
Publicación: diciembre 18, 2020.

Pato Amantini

Amasando la pasta del barrio

elpancito.ar viajó a Pehuen-Có para conversar con Pato Amantini, creador y propietario del foodtruck “Pasta del Quartiere”.

Tiempo de lectura: 8 minutos

 

Nuestra propuesta es “la pasta del barrio” porque es un concepto cálido y familiar, que va a las raíces de millones de argentinos que compartimos la herencia italiana, dice Pato. Nos encontramos con él en el paseo gastronómico Normandía, en la esquina de Brown (la arteria más céntrica de Pehuen Có) y Huaglen. A las cinco de la tarde del feriado el lugar ya comenzaba a moverse, preparándose para recibir a los comensales. Pato, que coordinaba tareas para la noche, se sentó un rato para conversar con nosotros sobre Pasta del Quartiere

Oriundo de Punta Alta, vivió más de 17 años en Buenos Aires en donde se formó en gastronomía. Con el tiempo, atraído por sabores familiares y esa herencia italiana, se fue especializando en la comida de aquel país. El recorrido profesional en la capital lo llevó hasta la cocina de Donato de Santis. Con el propietario de Cucina Paradiso, Pizza Paradiso y jurado de Masterchef no solo trabajó y trabaja, sino que además fue a quien le prometió que Pasta del Quartiere sería, un día, una realidad.

Había comenzado la feria Masticar, que organiza ACELGA, de la cual Donato es parte. Yo trabajaba con él y a la feria llevábamos sándwiches de cerdo y meatballs. Obviamente, la gente le pedía pasta. Yo lo gastaba y le decía: “mirá que me voy a ir a mi pueblo y voy a poner yo un foodtruck de pasta”. Dicho y hecho. Hace dos años volvió a su Punta Alta natal con su familia e inauguró la propuesta que hoy alterna entre esa localidad y la temporada veraniega en la playa. 

 

La propuesta de Pasta del Quartiere

Pato y su equipo ofrecen, en el cotidiano, cuatro pastas diferentes: creste, radiatore, fettucine y casarecce. Claro, como seguramente muchas de esas formas de pasta al lector le sean extrañas, los platos están expuestos para que cada quien pueda elegir con libertad. Cada forma, cada pliegue, cada rayita, le da un nombre diferente a la pasta —dice Pato— cada una originaria de distintos puntos de Italia. Más tarde contará que allá los pueblos celan mucho esos nombres, buscando lograr sellos de denominación de origen, un reconocimiento muy preciado en la gastronomía. 

De estas opciones la que más sale en Pasta del Quartiere es el casarecce a la pugliese, que es una salsa proveniente de la Puglia, la región que ocupa el taco de la bota italiana. Es interesante su historia, así como la de muchas salsas y formas de pasta, porque esta, por ejemplo, toma ingredientes cosechados y criados en esa región. Así, la salsa pugliese tiene cerdo (en su variante más irresistible: panceta crocante), brócoli, tomate, aceite de oliva y láminas de ajo. Quien lo quiera más picante, puede agregarle peperoncino a gusto. 

Sea el casarecce o cualquiera de los otros platos, la opción elegida se ofrece en un generoso pote y se acompaña de una focaccia casera que combina a la perfección y sirve, como elpancito.ar explicó, para el momento de fare la scarpetta. De postre el camión ofrece dos clásicos italianos: tiramisú y cannoli siciliano. 

En Normandía la propuesta del Pato se complementa con otras iniciativas, que ofrecen minutas, tragos y licuados, además del truck de Barone, en el que se puede elegir entre múltiples cervezas artesanales. Ese escenario, cálidamente ambientado, con mesas y guirnaldas de luces para la nochecita de Pehuen Có, forman un plan ideal para disfrutar en vacaciones o en la escapada del fin de semana. 

 

Aprender y proyectar

Como a todos, la pandemia le alteró los planes a Pasta del Quartiere. Cuando el COVID-19 irrumpió, el foodtruck llevaba un año rodando por la zona, en distintas ferias y eventos. Ahora debía quedarse estacionado en Punta Alta, en donde la situación epidemiológica estuvo más tranquila que en Bahía y entonces pudo reencender sus hornallas hacia mediados de año. 

Pero además, comenzaron a ofrecer las pastas y las salsas para cocinar en casa. Una vez por semana, incluso, realizaban delivery en Bahía: aquí, muchos que ya habían conocido la propuesta acompañaron, y muchos más se animaron por primera vez a probar los productos. Es lindo ver que el que probó o el que nos visitó en algún momento, vuelve. Es señal de que algo estamos haciendo bien

De todo el aprendizaje de estos dos años, sumado a la experiencia previa de Pato y la iniciativa emprendedora inalterable, en 2021 verá la luz una nueva propuesta, que es un local de pastas frescas en Bahía, en Yrigoyen al 500. La fecha de inauguración todavía es tentativa, pero será, por supuesto, luego de la temporada estival. Queremos ofrecer las pastas que todos conocen, bien ricas, pero también queremos preparar otras opciones, más novedosas y desconocidas, que son verdaderas piezas de relojería suiza hechas pasta, adelanta Pato. Menciona, en plan de ilusionar, al cappelacchi y al casoncelli, como muestras de lo que vendrá en esta nueva propuesta que traerá algo más del infinito universo de la pasta italiana. 

Siempre es un misterio cómo reaccionarán los clientes. Con el camión también: no sabíamos si iba a gustar una pasta hecha con sémola de trigo candeal, y la gente la recibió súper bien. En su doble rol de cocinero y docente, Pato cuenta que en sus clases en el Instituto Pedro Goyena nota cada vez más interés en la cocina. Hay muchas personas que quieren aprender de cocina más allá de la carrera, solo por el interés de saber: eso está buenísimo, porque genera conversaciones súper interesantes, entretenidas y profundas

En plan de soñar, siempre nos gusta preguntar cómo imaginan, los protagonistas de la escena gastronómica local, el futuro del sector. A mí me encantaría que los que estamos en el rubro nos uniéramos más, dice Pato. Narra, para ilustrar, su experiencia en Masticar —y todo lo bueno que ese espacio generó—, y una expresión de Donato, cuando el Pato, preocupado, le contaba que se estaba por instalar algún restaurante cerca del suyo: ¡mejor, Pato! —le decía—, así de a poco se va armando acá un polo gastronómico y nos beneficiamos todos. Ese espíritu, emprendedor y colaborativo, es el que el creador de Pasta del Quartiere quiere imprimir en quienes hacen a la movida culinaria de la zona. 

Pasta del Quartiere atiende, durante el verano, de 6 de la tarde a 2 de la mañana en Brown y Huaglen. Estarán allí hasta fines de febrero, si es que estamos en tiempos de poder prever con tanta anticipación. Luego seguirán rodando con el foodtruck por Punta Alta y los eventos que se vayan habilitando en la zona, mientras concretan el local bahiense de pasta fresca. Seguirá, el Pato, contento de poder trabajar de lo que amo, poniendo todos los días, literalmente, las manos en la masa.

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“Le dije a mi abuela Carmela que hiciéramos mermeladas para vender en alguna feria”, cuenta Agostina Grioli, la capitana de esta fábrica de mermeladas. Desde el barrio San Martín ha sabido gestar un espacio en donde se producen productos de calidad, sin perder la calidez y el legado familiar. “La primera feria a la que fuimos fue a la Fiesta del Camarón y el Langostino en 2019”. A partir de ahí, se animaron a salir a ofrecer sus productos en distintas ferias y también por vías virtuales.

“Fue atreverme a salir de mi lugar de comodidad, de la carrera que estaba estudiando y del trabajo que tenía”, reconoce Agostina. “Una vez, en un evento, me crucé con un profesor y justamente me dijo eso: ‘te felicito porque te animaste a salir de tu espacio de confort’. Lo que no imaginé es que tendría tanto impacto; hoy Artesanales Carmela es como un hijo para mí”, cuenta.

El lugar de producción es impecable. Si bien originalmente estaba pensado para un proyecto inmobiliario de su familia, la pandemia nos hizo de todo y, entre esas cosas, movilizó sueños y proyectos por doquier, quizás para darle un nuevo sentido a la vida. El proyecto inmobiliario mutó, entonces, en esta fábrica equipada con tolvas de cocción y envasado, cámaras de frío, máquinas etiquetadoras y todo lo necesario para hacer los productos de la marca. 

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Hoy Artesanales Carmela produce unos 450 frascos de mermelada por día. La carta incluye más de quince variedades, en la línea clásica, premium y chocolove que, como sospechará el lector, incluye un toque de chocolate exquisito. Además, están elaborando algunas variedades en su versión con stevia. “La materia prima no se negocia. La fruta es real y el azúcar es orgánico. Nos gusta jugar con la combinación de sabores para lograr variedades originales”, suma Agos. La estrella, reconoce, es la de frutilla y frambuesa. Por su parte, recomienda especialmente la de frutilla con chocolate amargo, “muy aclamada por los clientes” y la de blend de berries. Entre las curiosidades, vale la prueba la versión de tomates cherry con azúcar integral, “ideal para acompañar una picada”, dicen desde su Instagram.  

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